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Este Vía Crucis está inspirado en las meditaciones y oraciones del
Cardenal Joseph Ratzinger del Vía Crucis del Viernes Santo de 2005. Las ilustraciones se corresponden con las estaciones que para nuestra
parroquia han sido realizadas por el artista del Vaticano Claudiu
Ungureanu basadas en las imágenes del Vía Crucis de la Escuela
Veneciana del siglo XVIII que se encuentra en la Catedral de Padua.
El Vía Crucis es quizás la más bella y antigua devoción, que ha
brotado del pueblo santo de Dios en su afán de reproducir los
misterios de la pasión y muerte de Jesucristo.
Es hacer memoria del camino de la cruz es acompañar al Señor en las
intensas horas del dolor y del amor más grandes.
A partir del siglo IV comienzan las peregrinaciones a Tierra Santa y
particularmente a la ciudad santa de Jerusalén. Los peregrinos al
llegar a Jerusalén se encontraban con la piadosa tradición que
identifica y reconoce a determinados lugares de esta ciudad con los
acontecimientos más importantes de la pasión de Cristo y el recorrido
que Él mismo realizó hasta llegar a la Cruz y que, por consiguiente,
los peregrinos querían también recorrer en actitud de oración y de
veneración. Nacen así las "estaciones", las "paradas" en el camino de
Jesús, por la Vía Dolorosa, hacia el Calvario.
A partir del siglo XIII, los Franciscanos divulgan el rezo y la praxis
itinerante del Vía Crucis, que cautivó pronto al pueblo cristiano. La
Iglesia adopta también esta praxis y la inserta en todos los demás
lugares dentro de las prácticas cuaresmales, particularmente durante
los viernes de cuaresma y de una manera especialmente significativa el
viernes santo, el día del Vía Crucis.
El Vía Crucis era uno de los ejercicios de piedad predilectos de Juan Pablo II.
El Vía Crucis ha sido, es y seguirá siendo, memoria viva y orante de las más apasionantes y decisivas horas de la historia de la salvación
y de la historia de la humanidad. Es escuela de arrepentimiento y de
conversión. Es escuela de vida y de compromiso. Es escuela de
meditación y de oración. El Vía Crucis es, por todo ello, es un
extraordinario, oportuno y fecundísimo camino de cuaresma y de pascua
En Marbella, en el camino a la ermita del Calvario estaban
representadas las catorce estaciones del Vía Crucis, su rezo fue una
tradición que se remonta a los orígenes de la ermita del Calvario.
Todos los viernes de cuaresma se celebraba la procesión del Vía
Crucis y especialmente los Viernes Santos. Así fue hasta el año 1.931,
con la proclamación de la república cuando que fueron prohibidas todas
las manifestaciones públicas de carácter religioso. A partir de 1.937
se reanuda la tradición pero de forma más esporádica hasta la
construcción de la Iglesia del Calvario, cuando se retoma de nuevo
hasta el derribo de las estaciones con motivo de la construcción de la
calle Jacinto Benavente, quedando imposibilitado el acceso a la Vía
Crucis. |
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